Piercing genital:
Hacerse un piercing genital siempre va acompañado de ciertos riesgos y es importante saber que estos frecuentemente dan lugar a complicaciones. Casi uno de cada dos piercings genitales (45%) produce efectos secundarios no deseados.

Las complicaciones más frecuentes que se suelen presentar tras la perforación son: sangrado, inflamación e infección.
En cualquier sexo, la infección puede extenderse a los órganos sexuales internos (trompas de Falopio, próstata) y producir complicaciones graves (como esterilidad). Las infecciones con pus pueden producir gérmenes que pueden entrar en el torrente sanguíneo y causar una intoxicación (sepsis), o quedarse en las válvulas cardiacas y causar una inflamación (endocarditis bacteriana).
Además existen otros riesgos, como:
- Desgarro: Si el piercing se queda enganchado en alguna parte o si se tira muy fuerte de él, puede desgarrar los tejidos circundantes, como los del prepucio, del clítoris, de los labios genitales o del frenillo.
- Perdida de la sensibilidad e irritabilidad en la zona.
- Rotura del preservativo, en el caso del pene.
- Reacciones alérgicas.

Si después de realizarte la perforación notas molestias acude rápidamente a un profesional. Algunos de los signos característicos de infección son los siguientes:
- Enrojecimiento, inflamación y fuerte calor en la herida/piel.
- Dolor.
- Hipersensibilidad de la piel.
- Posibles secreciones purulentas.
Tipos de piercings genitales
Los piercings en la vagina
Capuchón del clítoris o glande: se atraviesa horizontal o verticalmente el capuchón que cubre el clítoris con un aro o una barra. Suele suponer una fuente de placer gracias al frotamiento del piercing sobre el clítoris.

Clítoris (glande): un aro o una barra atraviesan el clítoris. Se practica muy poco, ya que necesita una morfología particular y puede disminuir las sensaciones con el tiempo. Es más, la mayoría experimenta la presión producida por este piercing de forma desagradable y una sobreestimulación a través del tacto a veces puede resultar dolorosa.

Labios: se colocan uno o varios aros en los labios (mayores y/o menores). La cicatrización es rápida. Por lo general, no augmenta las sensaciones sexuales puesto que no estimula el clítoris directamente. La excepción son los piercings que se realizan en una zona muy alta (cerca del clítoris).

Piercing Christina o Venus: es un piercing superficial, se extiende desde el lugar donde se juntan la vulva y los labios mayores hasta el monte de Venus. Puesto que no tiene ningún contacto con el clítoris, es más bien decorativo, ya que la excitación sexual no aumenta con este piercing. Existe el riesgo de que durante el sexo, el abdomen de la otra persona ejerza presión en el monte de Venus y se pueda experimentar dolor en la zona. Por añadir, necesita mucho tiempo para curarse debido al largo de esta perforación (más de 2,5 cm).

Piercing Fourchette: poco habitual y a menudo se lleva desde la vagina hasta el perineo. Generalmente, se hace de forma vertical.
Los piercings genitales en el pene
Didoe o Dydoe: se coloca una barra a través del borde de la base del glande. Generalmente se suele practicar en hombres circuncidados, a menudo doble.

El Príncipe Alberto: es el más practicado. Es una joya que se coloca en el extremo del pene. Penetra en la uretra y vuelve a salir al lado del frenillo, bajo el glande. Se suele poner un aro, pero también se puede poner una barra curvada.

Ampallang: se trata de una barra que atraviesa el glande en sentido horizontal, más o menos arriba, en función de si se quiere atravesar la uretra o no. Es delicado de poner debido a los tejidos cavernosos.

Foreskin o Prepucio: se colocan uno o varios aros a lo largo del prepucio. Necesita unos tres meses para que pueda cicatrizar.

Frenillo: lo más habitual es colocar una barra. También se puede poner un aro a modo de anillo en la base del glande.
Guiche: se colocan una o más barras sobre la parte situada entre el escroto y el ano.
Hafada: es un piercing que se coloca en la piel de los testículos. También se puede perforar todo el saco escrotal. La gran diferencia entre este piercing y los otros, es que este no afecta a las relaciones sexuales con la pareja y no aumenta el placer ni estimula a quien lo lleva sexualmente
Apadravya: se trata de una barra que atraviesa verticalmente el glande. Es muy delicado de poner debido a los tejidos cavernosos.

Historia de los piercings
La historia del Príncipe Alberto es la más conocida. Según la leyenda, este piercing vendría del marido de la reina Victoria. El Príncipe Alberto habría llevado un aro en el extremo del pene para mantener su miembro de lado, unido al muslo con un gancho cosido en los pantalones. Todo debido a que la moda estaba centrada en pantalones extremadamente ajustados, combinados con un redingote abierto. El piercing en el frenillo fue destinado a los monjes. Para prohibir totalmente las prácticas sexuales, les colocaban un candado en la base del glande. Lo mismo ocurre con el Foreskin, que se practicaba en los esclavos de los romanos para obligarlos a la castidad. Por último, en los árabes, el Hafada se practicaba en los niños, en el ritual de paso de la adolescencia a la vida adulta, en el lado izquierdo.

Respecto a los piercings genitales femeninos, el piercing de los labios menores también encuentra su origen en los romanos, que perforaban a sus esclavas para evitar que tuvieran relaciones sexuales. Los dos labios perforados se unían entre sí.
Más recientemente, se atribuye el piercing genital femenino a las prácticas sadomasoquistas.
Dolor
El dolor es subjetivo y depende en gran parte de cada persona. Aun así, la mayoría de las personas que han realizado esta práctica, afirman sentir un dolor intenso en el momento de la perforación. Además, de sentir molestias durante la cura.
Según los profesionales, el Príncipe Alberto es el menos doloroso y cicatriza más rápidamente, mientras que el didoe es el que más hace sufrir. El piercing del clítoris se practica muy poco, ya que puede provocar una pérdida de sensibilidad si no realiza correctamente. En todos los casos, no hay que olvidar que se trata de una modificación corporal y por lo que no hay que tomárselo a la ligera. Como hemos visto anteriormente, pueden tener consecuencias importantes.
Consejos a seguir
Si quieres hacerte un piercing genital, acude a un profesional de verdad. No dudes en inspeccionar las condiciones de recibimiento, pide visitar el centro, comprueba que utiliza guantes, que el material es de un solo uso… Los precios suelen ser elevados (de 85 a 150 €), recuerda que la relación calidad-precio es muy importante en esta práctica. Por añadir, un 10 y un 20% de los piercings se complican con una infección local y siempre son posibles los rechazos.

En resumen, los piercings genitales son para algunas personas, sinónimos de placer y los utilizan para favorecer la sexualidad y aumentar la intensidad de las sensaciones. Para otras, se trata sólo de una simple fantasía estética. Aun así, antes de realizar el piercing genital es importante tener en cuenta los riesgos que supone y si se hace, seguir todas las indicaciones de cuidado explicadas por el profesional. En cualquier caso, es importante recordar durante el día a día y al tener relaciones sexuales, que tanto ellxs como su pareja sexual deben manipular el piercing cuidadosamente.
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Fuentes:
- https://www.enfemenino.com/sexualidad/los-piercings-genitales-s484666.html
- https://www.onmeda.es/pareja/piercing_genital-riesgos-y-complicaciones-de-un-piercing-genital-16728-2.html
- https://www.larazon.es/salud/20191107/bdwueya7ozdsbistplmjfxmevi.html
- https://www.elciudadano.com/tendencias/eeeestos-son-los-beneficios-de-un-piercing-en-la-vagina-como-hacerlo/07/23/
- https://www.onmeda.es/pareja/piercing_genital-el-piercing-genital-en-las-mujeres-16728-5.html
- https://www.onmeda.es/pareja/piercing_genital-el-piercing-genital-en-los-hombres-16728-6.html
- https://www.tatuantes.com/piercing-en-el-pene/
