Actualmente, el sexo cada vez va dejando más atrás el ser considerado un tema tabú. Aun así, aún quedan muchas ideas erróneas en nuestras mentes sobre qué supone una relación sexual y con qué fin se lleva a cabo, al igual que otros temas como los métodos anticonceptivos y el placer, que ya hemos tratado en otros artículos.

Así, para una gran mayoría de la población, la idea de un encuentro sexual sigue siendo, que una relación sexual plena y satisfactoria es aquella que se basa en el coito o penetración. Dejando al margen por una parte, a otros colectivos de la comunidad LGTBI, y por la otra, a todas las demás prácticas sexuales, como: la estimulación manual, el sexo oral, los frotamientos, las caricias, etc.

El motivo principal de esta concepción de la sexualidad tan desfigurada y limitada, se debe a que durante muchos años (siglos incluso), se ha considerado el sexo exclusivamente como un acto para reproducirse donde, además, el pene era el principal protagonista del disfrute. Esta creencia tuvo, y sigue teniendo, consecuencias en nuestra visión de la sexualidad.
En este artículo vamos a desmentir algunos mitos tanto de la sexualidad, así como de virginidad.
Mito 1: “La virginidad se pierde solo cuando se tiene sexo con penetración”
Para empezar, la virginidad es un constructo social, es decir, es una idea que viene de nuestra cultura y religión y que la sociedad ha mantenido a lo largo del tiempo. Pero realmente no existe un concepto médico ni científico que se refiera a la “virginidad”.

En realidad, cada vez que probamos cosas nuevas es nuestra “primera vez”, sea cual sea la práctica sexual, incluso la primera masturbación. Así, todo lo que nos da placer sexual, sea a solas o con alguien, es sexo. ¡Y no perdemos nada por disfrutarlo, al contrario ganamos mucho!
Mito 2: “Sin penetración, no ha habido sexo”
En verdad, el sexo es cualquier práctica que nos excite y nos genere satisfacción sexual. Independientemente de que haya coito o no, de que sea a solas o en compañía. ¡Simplemente, disfruta!

Mito 3: “Solo se puede llegar al orgasmo con penetración vaginal”
Según distintos estudios científicos, entre el 70 y el 80% de mujeres/personas con vulva, necesitan la estimulación de la vulva y del clítoris para alcanzar el orgasmo.

Además, en una cultura donde la penetración es la voz cantante de la relación sexual, al pene se le ha atribuido el papel protagonista, tanto de su propio disfrute como del de la otra persona. Esta visión se llama “falocentrismo” y significa que el falo, o pene, es el centro de la sexualidad y de las relaciones afectivas.

Esta forma coitocentrista y falocentrista de concebir el sexo y las relaciones tiene muchas consecuencias en cómo vivimos la sexualidad, entre ellas: nuestros sentidos y cuerpo se han quedado en la sombra, el placer de las personas con vulva ha pasado a un segundo plano, las prácticas sexuales más allá del coito se han interpretado como “preliminares” o accesorias (como si no fueran necesarias) y el clítoris ha sido totalmente invisibilizado.
Mito 4: “La finalidad del sexo es la reproducción”
¡La finalidad del sexo es lo que la persona misma se proponga! El sexo es un comportamiento como muchos otros. Hay personas que comen solo cuando tienen hambre y otras que también lo hacen por aburrimiento, para pasar el rato, por gula o para compartir un momento agradable con familia y amistades. Pues exactamente lo mismo pasa con el sexo: podemos moldearlo a las necesidades y los valores que tengamos. Es totalmente lícito y respetable, siempre y cuando no sea ofensivo para otras personas.

Mito 5: “Solo las persones con vagina fingen orgasmos”
Un estudio del 2010 destapa que entre un 25 y un 28% de las personas con pene fingen orgasmos, sobre todo durante el coito.

Mito 6: “Una relación sexual empieza cuando os quitáis la ropa”
Realmente, una relación sexual empieza cuando nos predisponemos a ella, cuando la imaginamos, la deseamos y nos excitamos. Por supuesto, la seducción es parte del sexo.

Mito 7: “Los preliminares no tienen importancia”
Cuando hablamos de preliminares parece que el “pre” nos indique que el plato fuerte viene después y que todos esos juegos que nos dan tanto placer son solo un preámbulo. Y es que, cuando creemos que todo lo que no es penetración es algo opcional, es mucho más complicado llegar al orgasmo.

Un estudio de Archives of Sexual Behaviour nos dice que las probabilidades de llegar al orgasmo se multiplican cuando se compaginan distintas prácticas sexuales, por ejemplo: los besos profundos, el sexo oral y la estimulación manual de los genitales. De hecho, las estadísticas revelan que solo 3 de cada 10 mujeres cis (la identidad de género corresponde con su género asignado al nacer y a sus genitales), llegan al orgasmo únicamente con estimulación vaginal; en cambio, con la combinación de estas tres prácticas, llegan alrededor de 8 de cada 10.

En resumen, debido a los tabús existentes en nuestra sociedad sobre la sexualidad, se ha dificultado el poder tener una comunicación clara y rica al respecto. Este hecho lo podemos observar ya sea por ejemplo, en la escasa y limitada (temáticas, recursos…) educación sexual en los colegios e institutos, o en las conversaciones sobre sexo en algunas familias. Concluyendo, es importante recordar que se puede disfrutar y dar por concluida el encuentro sexual, sin que haya habido penetración. No va a ser menos placentera ni “menos sexo” por eso. Un sexo variado es una montaña rusa de placer, y cada persona tenemos la suerte de poder construir la nuestra a medida.
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Fuentes:




























































































